El legado de Maria Sibylla Merian

En perseguirme, mundo, ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Sor Juana Inés de la Cruz


Maria Sibylla Merian fue una alemana que vivió de 1647 a 1717, una edad en la que la generación espontánea aún era reconocida y se consideraba a los insectos como creaciones del mal que nacían del lodo. Con la influencia artística de su familia, Maria Sibylla dedicó su vida a la ilustración científica, dominando en sus intereses el estudio minucioso de los insectos, animales sumamente desconocidos en su época . Así, sus años de dedicación a entender a estos bichos, la llevaron a descubrir que, en realidad, se reproducían entre sí para producir huevos y que pasaban por una serie de cambios drásticos en sus ciclos de vida. Ella fue la primer entomóloga en describir a detalle la metamorfosis como parte fundamental del desarrollo de cada especie y en describirlas en función con su hábitat. Todo esto lo publicó en un compendio llamado "La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral", que fue aclamado por la sociedad e ignorado por la comunidad científica de la época por haber sido publicado en alemán y no en latín. Aunque su trabajo fue retomado por entomólogos de siglos posteriores, el reconocimiento de su obra científica sólo se tomó en cuenta como un trabajo artístico por mucho tiempo .



Pionera de la entomología moderna

En una época en la que los estudios biológicos se enfocaban a la clasificación de los seres vivos, su interés se orientó al conocimiento de los organismos y sus comunidades. Desde niña, Maria Sibylla recolectaba y criaba insectos, dedicándose por décadas en tomar notas sobre su dieta, reproducción, desarrollo y ecología. Además de ser de las primeras científicas en ilustrar ella misma su trabajo, logró relacionar las orugas propias de cada mariposa y polilla en sus publicaciones, determinar de cuáles y cuántas especies de plantas se alimentaban, cuántas veces las larvas mudaban su exoesqueleto, la formación de los capullos, y los posibles efectos meteorológicos en su metamorfosis. Así abrió camino para una nueva manera de estudiar la naturaleza. Fue una de las primeras ecólogas, ya que hasta ese momento, los estudios de historia natural no tomaban en cuenta las interacciones de los seres vivos con su ambiente a través de su ciclo de vida .

Entomóloga en un mundo masculino

Aún cuando sus contribuciones fueron de las más importantes para la entomología y el estudio de la zoología en general, su trabajo ha sido muy poco reconocido a través de la historia. Se le consideraba como una "pintora, esposa, ama de casa y amante de la naturaleza" mas nunca se le equiparó con un académico. Durante el siglo XX fue cuando sus contribuciones fueron revaluadas y se le empezó a considerar como un personaje fundamental para la entomología .

Al final del siglo XVII, viajó junto con su hija a Surinam, produciendo su mayor trabajo: "La metamorfosis de los insectos de Surinam". Ahí se encontró no sólo con criticas, sino también con las burlas por parte de los colonos mercantes (experiencia que conocemos bien los que nos dedicamos a entender seres poco carismáticos). Pero esto no la detuvo, y en este trabajo describió a fondo más de 100 especies de plantas y animales en dos años, cosa que incluso en la actualidad es una hazaña para la biología. Los ilustró a tamaño real con tanto nivel de detalle, que hoy en día es posible identificar a nivel de especie gran parte de los insectos que encontró en Surinam. 

Dentro de esta publicación, representó una tarántula alimentándose de un colibrí. Esto fue tan criticado por sus contemporáneos que incluso lo llegaron a considerar "una simple representación de los miedos de su infancia". Tomando en cuenta lo pequeños que son los colibríes y el tamaño que pueden alcanzar las tarántulas en los trópicos, en realidad no es algo que suene descabellado. Sin embargo, con poca evidencia de este tipo de interacción, no fue sino hasta tres siglos más tarde, en 2016, con la publicación de "Un pequeño homenaje a Maria Sibylla Merian, y nuevos registros de arañas (Araneae: Theraphosidae) depredando aves" que se describió a detalle por primera vez este fenómeno . Actualmente, no sólo se ha recuperado su nombre como una científica pionera, sino que se ha desmantelado la crítica más fuerte a su trabajo.



Primer imagen: Tarántula patas rosadas depredando a un ratonero común . Segunda imagen: Tarántula Goliat, también conocida como tarántula pajarera, depredando a un hormiguero gorgirrufo . (Fotos © Campos-Silva & de Almeida Meirelles)

Merian nadó contra corriente en los años en los que el estudio de la naturaleza era dominado por hombres y desaconsejado para las mujeres. Y aunque esta situación ha cambiado, la discriminación de género sigue ocurriendo en la ciencia (en la percepción de desempeño, en el financiamiento de proyectos, acoso sexual, etc.). Sin duda alguna, este es un problema complejo que no tiene una única solución milagrosa. Pero visibilizar la relevancia del trabajo de mujeres en la ciencia que fueron desacreditadas en el pasado y reconocer la presencia de mujeres en la ciencia actual es un buen inicio. Hay un gran trabajo por delante, desde que en las carreras estereotipadas hacia cierto género sean aceptadas personas de un género distinto, hasta lo más profundo de la discriminación y acoso sistémicos. Maria Sibylla Merian luchó contra toda barrera que se le fue impuesta y, aunque tomó tiempo, su legado es reconocido y permanece hasta la actualidad. Igual que con ella, debemos luchar para que las mujeres no sean olvidadas en la ciencia.

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